Recogemos, clasificamos y tratamos toda la chatarra para poder reutilizarla en nuevos procesos productivos. El acero y el hierro (metales ferrosos), del mismo modo que el resto de los metales (no ferrosos), pueden ser reciclados una vez que su uso inicial ha llegado a su término. Podemos reciclar prácticamente de forma ilimitada sin perder calidad, no importa cuál haya sido el origen del producto.
A nivel económico generamos ahorros en términos energéticos, menor uso de agua y uso de materias primas.